In Fact

"In Fact" se presenta como una instalación gráfica que se sumerge en la complejidad simbólica de la violencia, proponiendo una experiencia inmersiva para el espectador. La obra busca explorar la influencia de la violencia en la sociedad y cómo, de manera paradójica, puede ser consumida para modificar la conducta individual y colectiva.
La instalación establece una analogía entre el rastro y la iglesia, dos lugares que, en apariencia, podrían ser antagónicos, pero que convergen en una reinterpretación simbólica. Aquí, la violencia se desplaza a un plano secundario, dando lugar a un carácter de veneración, una suerte de sacrificio que cobra relevancia en la narrativa.
La obra juega con la abstracción de símbolos hasta reducirlos a lo esencial para la inmersión del espectador. La distribución de autorretratos a modo de recinto eclesiástico crea un espacio de reflexión personal, donde cada visitante se convierte en parte integral de la experiencia.
En el centro de la instalación, el pan molido se convierte en la representación simbólica del cuerpo, conectando con la tradición religiosa del cuerpo de Cristo. Esta representación invita a la reflexión sobre el acto de entregarse, ya sea en el contexto religioso o en el acto de consumir violencia.
Las cabezas de cerdo blancas en los muros frontales, iluminadas desde atrás, funcionan como símbolos de veneración y testimonios del sacrificio. Esta elección de elementos busca provocar la reflexión sobre la dualidad de la violencia: como un acto que, paradójicamente, puede ser venerado y consumido.
"In Fact" se posiciona como una propuesta artística que desafía las percepciones convencionales de la violencia, alentando una introspección sobre su impacto en la sociedad y la posibilidad de transformación a través de su reinterpretación simbólica. La instalación invita al espectador a explorar la complejidad de estos conceptos, cuestionando la relación entre el sacrificio, la veneración y la modificación de conducta.